Entrevista con el terror: "No me llame Ternera"
- Periferia Internacional

- 25 dic 2023
- 4 Min. de lectura

Título: No me llame Ternera
Género: Documental
Dirección: Jordi Évole y Mairus Sanchez
País: España
Año: 2023
"Era como si matáramos felices" decía uno de los criminales entrevistados por Joshua Oppenheimer para su oscarizado documental "The act of killing", mientras narraba su técnica de ajusticiamiento.
Anwar Congo - el criminal - veía la muerte de los demás como algo cotidiano y no era para menos. En un año, cerca de un millón de comunistas y opositores al golpista general Suharto fueron asesinados en Indonesia. Anwar era sólo una rueda reemplazable de ese coche de barbaries. Un hombre sin escrúpulos que banalizaba su accionar a través de su postura caricaturesca de gangster.
Esta semana, la plataforma Netflix ha estrenado el documental "No me llame Ternera" que, al igual que la obra de Oppenheimer, es un relato del cinismo y la falta de empatía de aquellos que ven la vida de otros con el desprecio de quien mata una hormiga.
El documental, dirigido por Jordi Évole, gira alrededor de la entrevista que realizó a Josu Urrutikoetxea (Alias Josu Ternera), un jerarca del grupo terrorista vasco, ETA, cuyo legado de horror está marcado por más de 800 muertes inocentes en las puertas de la civilizada Europa.
Sobre la cuestión vasca y el grupo terrorista ETA se ha escrito y se ha filmado mucho. Antonio Banderas personificó a un terrorista etarra en sus inicios en "La blanca paloma" de Juan Miñón, lo mismo Carmen Maura en "Sombras de una batalla" de Mario Camus; incluso Borja Cobeaga se atrevió a hacer una comedia de humor negro sobre la banda terrorista en "Fe de etarras", auspiciado por Netflix. Pero sin duda, uno de los mejores retratos de ETA es el de Fernando Aramburu, en su libro "Patria", llevada también magistralmente a la pantalla a modo de serie por HBO.
Retornando al documental en mención, "No me llame Ternera" hace un repaso por las acciones terrorista de ETA, algunas de ellas con Josu Ternera como líder o miembro del equipo. El director hace muy bien en mezclar la extensa entrevista con datos e imágenes de archivos de aquellos años.
A diferencia de lo que se pensaba, este no es un documental reivindicativo ni de la figura de Ternera, ni del grupo terrorista vasco, todo lo contrario, el filme desnuda a un hombre carente de empatía por la vida ajena y que trata por todos los medios de exteriorizar culpas o minimizarlas. Para Ternera, la culpa de que haya muertes civiles en los atentados no es de ETA que puso el coche bomba, sino de las autoridades por no evacuar y proteger a sus ciudadanos. Ellos sólo cumplían su misión de combatir la represión del Estado español contra los vascos. La banalidad del mal hecha persona.
Cada vez que el director hace caer en cuenta al entrevistado sobre las incoherencias de sus postulados, Ternera se muestra agresivo, intolerante y menos empático. No es cierto que lucharan contra una represión, los mayores atentados de la historia de ETA fueron tras la caída del franquismo, es decir en plena democracia española. Tampoco es cierto que no clasifique a las víctimas, entre inocentes y no inocentes, lo hace siempre. Para Ternera, un guardia civil no es un ser inocente por el simple hecho de haber jurado lealtad a un Estado que él no reconoce, ergo, es un blanco legítimo. Ellos, los guardias, y también sus familias, como ocurrió en los atentados a las Casas Cuarteles de la Guardia Civil.
El documental si bien cae a veces en el tono de preguntas (algunas de ellas pudieron obviarse por la obviedad de las respuestas), gana y mucho en el testimonio de un ser confundido, negado a la realidad, inmaduro, cegado ya no por la ideología sino por la terquedad de no admitir equivocación propia. Para Josu Ternera, ETA y él no cometían asesinatos, eran "análisis políticos".
A través de la hora y 40 minutos del documental somos parte del viaje al submundo de una banda terrorista que al final no consiguió ninguno de los objetivos para los que fue creada. Un desperdicio de vidas y una gesta sin sentido de decenas de jóvenes que creían en una izquierda independentista (abertzale) y que hoy no llega ni al 15% de aceptación en el país vasco.
Josu Ternera, terrorista, líder, presidiario, negociador y exdiputado vasco, vive actualmente en Francia bajo libertad condicional a la espera de ser extraditado a España para continuar con su juicio por las muertes en un atentado a una Casa Cuartel en Zaragoza donde casi la mitad de las víctimas eran niños.
No le gusta que comparen a ETA con los grupos islamistas que desatan terror en Europa bajo la bandera de la Yihad, tampoco le agrada ser nombrado Ternera, su alias cuando terrorista, ni ponerse en la mente de sus compañeros que idearon otros atentados, a pesar de formar parte de la misma organización, legitima los secuestros y los "impuestos revolucionarios".
El 2011, ETA cesó toda actividad armada. Décadas de terror que cobraron centenares de vidas incluso en su mismo bando como ocurrió con María Dolores "Yoyes" González, a quien asesinaron por "traidora". Tenera leyó el último comunicado de la banda terrorista en 2018. Encerrado en una oscura habitación sólo sabe que a sus espaldas lleva un mochila muy pesada que lo acompañara hasta el fin de sus días.
Recomendación:
4 de 5 estrellas
----
Diciembre 2023




Comentarios