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Cine: El caso Padilla

  • Foto del escritor: Periferia Internacional
    Periferia Internacional
  • 27 ago 2023
  • 8 Min. de lectura

Heberto Padilla
El escritor y poeta Heberto Padilla durante su autoinculpación el 27 de abril de 1971 / Captura

Todos los seguidores de la obra de Mario Vargas Llosa hemos escuchado más de una vez la anécdota sobre cómo el escritor peruano dejó de apoyar a la, por entonces joven, revolución cubana y abandonó los ideales de la izquierda más radical, muy en boga entre los intelectuales latinoamericanos en la década del 70.


El Nobel se distanció del gobierno cubano tras la detención del poeta Heberto Padilla, uno de los intelectuales más representativos de la isla, quien cayó en desgracia para el régimen luego de publicar el poemario "Fuera de juego" en 1968. Padilla se mostraba contrario al viraje poco tolerante de la revolución y por ello fue arrestado 3 años después, luego de un recital de poesía denominado "Provocaciones". El artista estuvo 38 días encarcelado e incomunicado. Su esposa, Belkis Cuza, también corrió la misma suerte aunque por menor tiempo.


Al conocerse la noticia, Vargas Llosa lideró un pronunciamiento de protesta, junto al colombiano Plinio Apuleyo, logrando que intelectuales de izquierda como Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre, Marguerite Duras, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Juan Rulfo, Susan Sontag, Carlos Fuentes e incluso uno de los mayores defensores de Fidel, Julio Cortázar, firmaran una carta de protesta por la arbitrariedad cometida contra el poeta cubano.


Padilla, sin embargo, se vio obligado a salir al frente a "autoinculparse" por sus actos contrarrevolucionarios, en un evento que hacia recordar las purgas estalinistas. Ocurrió el 27 de abril de 1971, luego de ser puesto en libertad, o precisamente para ello, el poeta renegó públicamente de sus obras y su actividad contestataria. Desde entonces, no se sabría nada de lo ocurrido durante ese proceso de autoinculpación y delación. Padilla escribiría años después su autobiografía "La mala memoria", pero el registro del suceso quedó en el olvido... hasta ahora.


El famoso caso Padilla salió a la luz nuevamente gracias al rescate del archivo en vídeo de aquella autoinculpación. El notable cineasta cubano Pavel Giroud usó fragmentos de este video, original e inédito, para crear uno de los documentales más importantes y mejor realizados en los últimos años sobre la historia cubana.


A continuación les ofrecemos una entrevista realizada a Pavel Giroud, director del documental, sobre el arduo trabajo de recopilación y edición detrás de su documental "El caso Padilla", así como las motivaciones iniciales que le llevaron a contar una historia que retrata la adversidad que viven, incluso hoy en día, los artistas en Cuba.

Pavel Giroud
El director y guionista cubano Pavel Giroud / Foto: Cubanoticias360

¿Cómo nació el proyecto documental para contar el caso de Heberto Padilla y que lo motivó a contar su historia?


La motivación llegó a la par que la cinta Betamax que contenía el registro de la autoinculpación de Heberto Padilla, un hecho trascendental en la historia de mi país, y en la de la cultura global. El caso Padilla dinamitó el último movimiento literario que se conozca, el llamado boom latinoamericano. Algunos de sus integrantes se colocaron del lado del poeta, y otros, de Fidel Castro y su Revolución. Muchos, no solo cortaron con un proceso político y social con el que empatizaban hasta ese momento, sino que rompieron para siempre su relación algunos de sus más cercanos colegas. El nacimiento de la película viene inmediatamente después de responderme la primera pregunta que me hice: ¿Hago público el material íntegramente o hago una película? Entendí que tendría más impacto y recorrido lo segundo, confiando obviamente en mi capacidad de hacer una buena película y en la posibilidad de colocarla en espacios de gran visibilidad. Para lograrlo necesitaba una ficha de valor, y esa era la revelación de algo inédito. Sabía que muchos me atacarían por eso, pero a la postre, fueron muchísimos menos que los que lo celebraron.

¿Fue difícil conseguir el material de archivo?


La autoinculpación de Padilla fue fácil porque llegó a mis manos sin tener que someterme a peripecia alguna. Al resto de los archivos accedimos gracias al desarrollo tecnológico. Hice esta película en pleno confinamiento a causa de la pandemia. Me comunicada con mi productora Lía Rodríguez y con Ana Blazquez, la documentalista que se incorporó luego al proceso, únicamente, a través de videollamadas. Desde nuestros escritorios nos colamos en hemerotecas y archivos digitales del mundo entero, porque teníamos un grave inconveniente, y es que estábamos haciendo una película armada solo con material de archivo, sin poder tener acceso a la fuente de archivo más importante de todas: la cubana. No podíamos solicitar documento alguno a Cuba para una película que se preveía desde su sinopsis como contraria al régimen. Gracias a que en muchas bóvedas de Europa del Este había suficiente material sobre Cuba, fue que pudimos armarlo. Luego surgían otros inconvenientes como por ejemplo: muchas veces funcionaba narrativamente un material en el montaje y a la hora de solicitar su licencia no la podíamos obtener, bien porque fuera muy cara o porque no nos respondían el email de solicitud. Hube de establecer un orden de prioridad entre materiales prescindibles e imprescindibles. Fue difícil, sí.


En el filme vemos como Heberto Padilla, durante su auto crítica, empieza a delatar a algunos compañeros escritores. ¿Se sabe qué pasó con ellos en Cuba? ¿Ha pensado en hacer otro documental contando la vida de estos autores, posterior a la delación?


El caso Padilla y lo vinculado a él, es algo que pondré a un lado, al menos durante un buen tiempo. A mi me afectó mucho hacer esta película. Sufrí haciéndola por el nivel de empatía que establecí con la situación que vivió su protagonista. Constantemente me ponía en su lugar y me preguntaba que hubiese hecho yo. Me ha traído graves consecuencias, como vivir con el temor de ir a mi país y ser arrestado, dado que hoy por hoy, el código penal cubano lo justificaría. Hay otros grandes sacrificios que he debido hacer, como encajar difamaciones, callar ante descréditos públicos y otras más personales que quizá sean las peores de todas.


Sobre el destino de los denunciados te cuento que eso fue algo que estuvo en algunos montajes previos al corte final de la película, pero que hube de sacar porque hacía interminable el epílogo y basta con googlear para informarse al respecto: La escritora Belkis Cuza, entonces esposa de Heberto emigró un año antes que él, junto al hijo de ambos. Junto a Heberto fundó una revista cultural que sobrevive a día de hoy gracias al empeño de ella (Lynden Lane Magazine). De su vida en el exilio ambos han contado bastante.


César López y Pablo Armando Fernandez, padecieron lustros en sótanos de biblioteca sobreviviendo como traductores. La obra de ambos y sus manifestaciones públicas dejaron de ser provocadoras y contestatarias y ambos terminaron mimados por el poder, obstentando cada uno el Premio Nacional de Literatura. Hay muchas fotos online de Fidel en casa de Pablo Armando celebrando el cumpleaños del escritor. Ambos murieron hace poco tiempo.


Norberto Fuentes, la oveja negra de aquella noche, también terminó muy cerca del poder, sobre todo de Raúl Castro. Escribió sobre hazañas bélicas de la revolución. Pero el estar vinculado a altos oficiales militares, acusados de narcotráfico y fusilados por ello, lo llevó a la cárcel. Gracias a la mediación de García Marquez -se dice- pudo salir de Cuba. Hoy vive en Miami y continúa escribiendo, ya no tan amablemente sobre el régimen, pero se sigue sintiendo cierta fascinación por el verde olivo. Manuel Diaz Martinez, con quién si estuve intercambiando criterios hasta el fin de sus días hace pocos meses, fue de los que desafió a Fidel Castro en 1991 en la llamada «Carta de los diez» exigiendo democracia. Emigró luego a España donde Dirigió la importante revista «Encuentro de la Cultura Cubana». Murió en Canarias hace apenas tres meses. Un hombre íntegro. Padilla mencionó otros nombres que yo, por criterios netamente creativos, dejé fuera del documental.


¿A qué personaje, cercano a la historia de Padilla, hubiese querido entrevistar para este documental y no pudo hacerlo?


Pude entrevistar a varios, pero ya los principales implicados han contado a lo largo de los años esta historia desde su perspectiva, y eso está al alcance de todos. He leído que la escritora Belkis Cuza, tan víctima como Padilla de aquel suceso acaba de sacar o está por sacar su versión y es un libro que leeré con mucho interés. Precisamente me han cuestionado mi decisión creativa de no entrevistar a nadie en cámara, porque muchos cubanos llevan un pequeño dictador adentro que los impulsa a decretar sus criterios u opiniones como certeza inobjetable.


Me hubiera gustado entrevistar durante la investigación a los que no han hablado ni escrito nada sobre el tema, principalmente a los victimarios; también a Santiago Álvarez, para que me contara como fue el proceso de ensamblar esas tomas con urgencia para que Fidel Castro lo viera. No te digo «entrevistar a Fidel», porque si una especialidad tenía era responder lo que le convenía y no lo que se le preguntaba. Para cada acto de crueldad suyo tenía una justificación. Basta remitirse al documental "Looking for Fidel", de Oliver Stone para verlo justificar el fusilamiento de cuatro cubanos cuyo delito fue robarse una embarcación para emigrar y colocarlos frente a las cámaras para reconocerse como merecedores de la pena máxima.


¿Cuál es su opinión sobre el caso del Movimiento San Isidro?


Tiene una importancia medular en el reciente despertar de los cubanos contra las injusticias acumuladas durante más de sesenta años. Sus caras más visibles: Luis Manuel Otero Alcántara y Maikel Osorbo, ambos en prisión actualmente, son ejemplos de entereza. Desde el arte desafiaron al poder, pero también lo han hecho a pie de calle con un activismo admirable. Algunos intentan desacreditarlos apelando a la valía o no de su obra artística, pero pocos se atreven a cuestionar su valentía y dignidad. No se han dejado doblegar por el poder.


Sobre las cuestiones internas del movimiento como grupo de artistas y activistas te puedo hablar poco, porque nunca he estado vinculado a ellos. Soy un cubano más, que aplaude lo que han hecho, aunque alguno de sus integrantes me hayan cuestionado públicamente por el hecho de haber decidido hacer la película y no liberar el material íntegro para todos. El tiempo, que lo pone todo en su lugar, me ha demostrado que tomé la decisión correcta. Ahí está el material casi íntegro liberado en YouTube por el escritor Jorge Ferrer con poco más de cinco mil visualizaciones completadas mientras mi película está recorriendo el mundo denunciando «El Caso Fidel» en la cara de muchos que alguna vez ponderaron a la Revolución cubana.


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Pavel Giroud es cineasta y guionista, graduado del Instituto Superior de Diseño con especializaciones en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. En sus inicios dirigió cortos y videos musicales y posteriormente partió a Madrid, España. Se inició en el cine dirigiendo una de las 3 historias del filme “Tres veces dos”, ganando un premio en el Festival de Cine de Montreal. Luego vino “La edad de la peseta”, su primer trabajo en solitario que fue estrenado en el Festival de Cine de Toronto y fue seleccionado por Cuba para competir en los premios Óscar y en el Goya español. Su siguiente película "Omerta" ganó el premio a mejor guion en el Festival de Cine de La Habana.


Su primer documental fue "Playing Lecuona". Este trabajo musical que sigue a artistas como Chucho Valdés, Michel Camilo y Gónzalo Rubacalba, a modo de homenaje al músico cubano Ernesto Lecuona, fue premiado como mejor documental en el Festival de Cine de Montreal. Posteriormente regresa a la ficción con “El Acompañante”, filme que le significaría una nueva postulación como representante cubana al Óscar.


El documental "El caso Padilla" ganó el premio a mejor documental en los Premios Platino y el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Miami. Se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián y el Festival de Cine de Roma. Recientemente, formó parte de la cartelera del Festival de Cine de Lima.


@2023

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